lunes, 30 de abril de 2012

Hooded Heroes #16

 Dorothy trazaba el siguiente movimiento de los Héroes Encapuchados en su mente

-Muy bien, entonces ahora sólo resta ir al lugar indicado por las coordenadas. Tesla, probablemente seas útil allí así que debo pedirte que vayas tu también.

 Tesla suspiró

-De acuerdo, iré… Pero, por favor, enviad a Camaleón con Melt y los demás. Al menos sabré que mi hueco estará ocupado…
-No hay problema. Splitter, llévate a Camaleón contigo y ahora vuelve. Seguramente necesitaremos tu poder allí.
-Sin problema, señora.
-Y, seguramente, también necesitaremos tus conocimientos Sergei. Tú también acompañarás a Tesla.

 Sergei sonrió ante la ironía de la cuestión. Encogió los hombros

-Bueno, vale, vale. No sé si seré realmente útil allí pero, vale, cumpliré mi parte…
-Por último…

 Miró a Danny Coffee. Este le contestó sin mirarle directamente a los ojos, como un soldado a su general.

-Mi señora, me gustaría acompañar a Tesla porque soy un antiguo conocido suyo, pero también sé que seguramente cuantos menos seamos en esta misión mejor. Aceptaré si no quiere que vaya…
-Ah, pero es que tu también vas a ir, Danny
-¿Qué?
-Necesito que lleves a él con ellos. Tal vez haya trampas y sus poderes podrían seros útiles. Y tú eres la única persona en quien confía.
-Mi señora no creo que sea necesario arriesgar…
-Danny, si por mi fuera os acompañaría yo misma para no tener que utilizarle a él. Pero si Materia inicia el Proceso de Asimilación la organización me necesitará aquí. El tiene tanto poder como yo y sabes que no le importará utilizarlo para que esto salga bien. Todas las vidas son importantes en esta guerra, Danny.
-¡Pero, mi señora…!

 Dorothy clavó seria sus ojos en los de Danny. Este suspiró resignado.

-Si señora…

 Danny se fue en silencio. Dorothy se giró hacia Tesla, que miraba preocupado a su viejo amigo irse.

-No te preocupes. Ahora debéis ir al hangar. No vamos a utilizar a Splitter para viajar hasta la base.

 ****

 Yolok despertó. Sintió como si hubiese estado metido en un congelador durante toda una noche.

-¿Q-que-que…?

 Felino le miraba sonriente desde arriba

-¡Por fin abres los ojos campeón! ¿Tienes frío?

 El castañetear de dientes del boxeador era la mejor respuesta. Aera levantó las manos.

-No te preocupes, ya le caliento yo… ¡Vulturno!

 El aire se onduló en las manos de Aera. Un calor seco emanó de sus palmas. Steam le puso una mano de vapor en la frente.

-¿Qué tal estás?
-¿Do-dónde estoy? ¿Qui-quiénes sois?
-¿De mi no te acuerdas o qué?- replicó jocoso Felino -Nah, no pasa nada, seguro que lo has pasado mal
-So-sólo recuerdo que me pilló esa co-cosa negra…
-Bueno, parece que ha olvidado todo lo ocurrido mientras estaba “bajo control”.- reflexionó Aera -No podremos utilizarle para obtener información sobre los movimientos de Materia…
-Eso no será necesario- replicó Steam -Es evidente que está en la Fase de Preparación ya. El Proceso de Asimilación comenzará en poco tiempo…
-Que… ¿Qué pasa?
-No te preocupes, tú estás muy cansado…
-No… Ese tipo es… Es malo. Lo sé. No s-sé porqué lo sé, pero lo sé…
-Y nosotros también lo sabemos, colega, pero tu ahora mismo pareces un flan y Van está todavía K-O… Por cierto ¿Que tal va?

 Aera miró hacia atrás. La gigantesca águila que le rescató observaba preocupada a su compañero, tumbada boca arriba con Épsilon mirándole fijamente a su lado.

-Dejemos que de eso se encargue Épsilon. Es muy bueno sacando gente del coma.
-A todo esto… ¿Y esa… Águila? ¿De dónde la has sacado?
-¡Ah! Es Garuda, un águila gigante del Himalaya. Están en peligro de extinción, ya sólo quedan dos o tres especímenes en todo el mundo, sin contarle a ella. Salvaje me la regaló para mis misiones después de aquello del huracán en el Océano Índico…
-¿Salvaje? ¿El del Alto Mando?
-Si… Me pregunto dónde estará… El ya debería saber que la Tierra corre peligro…

 Una llama azulada se prendió repentinamente cerca de ellos. Cualquiera se habría asustado, pero para ellos era algo normal. Splitter emergió de ella a paso ligero, con Camaleón detrás. Todos se levantaron como esperando una noticia importante.

-¡Splitter! ¿Qué haces aquí?
-Traigo a Camaleón para que os ayude. Tesla me lo pidió.
-¿Tesla? ¿Dónde está?
-Kafka le separó de vosotros durante la teleportación y nos lo envió a la base de Inteligencia. El tío sabía que su collar era la clave para entrar en el laboratorio secreto de Amanda. Ahora Dorothy le necesita allí, así que os envía a Camaleón para ocupar su hueco.
-¿El laboratorio? ¿Ya sabéis dónde está?
-Sí, y tengo que irme para allá. Probablemente Tesla y los demás ya estén allí, con la Hooded Bird.

 ****

 Tesla miraba como un niño pequeño todo lo que había a su alrededor. Excepto a través de las ventanas. No porque tuviera vértigo, sino porque iban tan rápido que se mareaba.

-¡Vaya cacharro!
-Sin duda es una obra maestra de ingeniería aeroespacial
-¿A qué mola?

 Viajaban a toda velocidad en el Hooded Bird, un jet supersónico que poseía la organización. La altura y la velocidad que llevaban lo hacían casi indetectable por el resto de gente. Tan rápido era que tenían que ir unidos con arneses al asiento.

-Llegaremos en breves, Coffee- indicó la voz del piloto a través de un interfono.

 Tesla se sentaba junto a Sergei (no precisamente para gusto de ambos). Frente a ellos estaba Danny Coffee, y a su lado un niño pequeño que iba vendado de pies a cabeza, como una momia. Sólo un poco de pelo y unos enigmáticos ojos verdes eran lo único que asomaban de su particular embalsamamiento.

 A Tesla le intrigaba cantidad, pero el niño se había negado a hablar, y Danny no les había presentado aún. Para Sergei… Era sólo un antirrutinario más. Pero sí que es cierto que no podía evitar sentir… Compasión.

-Oye, Danny…
-Se llama Life
-¿Qué? ¿Cómo sabías…?
-¡Llevas mirándolo todo el rato! Además con esa mirada tuya de “mi interesado”- lo dijo con un jocoso tono de troglodita -Llevamos mucho tiempo sin vernos, pero aún te conozco, tío
-¿Pero porqué no habla?
-El… Es así. No le riñas por ser así. No puede ser de otra forma. Al menos por ahora.
-¿Y porque va contigo?
-Porque soy la única persona en quien confía.
-¿Y eso?
-Hemos llegado- se interpuso la voz del interfono
-Hablamos de eso luego Tesla.- se quitó los arneses -Ahora tenemos una misión. Ya tendremos tiempo después para contarnos las batallitas ¿No?

 Tesla suspiró de resignación, pero no se oyó con el sonido de los reactores inferiores aterrizando. Se quitó el arnés y saltó de la cabina.

 Frente a ellos se extendía un desierto rocoso. El azul del cielo y el naranja de la tierra eran los únicos colores del lugar. El aire caliente golpeó la cara de Tesla, que quedó tan seca como el resto del ambiente.

-¿Es aquí?
-Sip. Y allí está la prueba.

 Danny señalaba una gran compuerta de metal trapezoidal pintada del mismo color naranja que la piedra. El aire había secado y erosionado la pintura, revelando la aleación de color negro de la que estaba hecha. Sergei resopló sorprendido.

-Y pensar que Amanda me tuvo oculto este sitio todo el tiempo que estuve trabajando para ella… Me siento como si me hubiese vuelto a ganar al ajedrez…

****

 Un ocelote gruñó molesto y miró hacia el cielo a través de los huecos entre las fibras de una palma.

-Tranquilo, hermano…Yo también lo siento.

 Una enorme figura, de dos metros de altura, estaba a su lado, sentada de piernas cruzadas bajo la oscuridad de de un inmenso matorral selvático. Su largo cabello era blanco, como el pelo de los armiños en invierno, igual que los mechones que le crecían en las mejillas como bigotes y la cola que reptaba junto a él. No tenía más ropa que unos cuantos trozos de pieles de animales sobre los hombros, la cintura y las piernas.

 Sus ojos estaban cerrados, pero no se le escapaba nada. Sus orejas, puntiagudas y cubiertas de pelo blanco como las de un gato, se mantenían atentas hasta del vuelo de los mosquitos que intentaban aprovechar su meditación para chuparle la sangre.

-¿Qué te trae por aquí, hermano temporal?

 Unos rayos de energía azul crepitaron cerca suya. Ni siquiera abrió los ojos para contemplar el espectáculo de ver salir a Kafka de ellos.

-No deja de sorprenderme ese sexto sentido tuyo, Salvaje
-Aunque no viajes por la tierra, el aire o el agua sigues viajando. Y eres tan ruidoso como una manada de rinocerontes en estampida.
-¿Ruidoso yo? Bueno, dejemos los rinocerontes de lado, viejo amigo… ¿Te ha dicho ya mamá lo que está pasando o te lo tengo que contar yo?

 Salvaje exhaló aire ruidosamente, indicando que estaba concentrándose

-Madre Tierra está preocupada. Un depredador le acecha. Y no es el Depredador de siempre. No, no es el hombre. Es de fuera. De lejos en las estrellas.
-Correcto, Materia Oscura. Pero eso ya lo sabías de antes ¿No te dice nada nuevo?
-Madre Tierra no sabe lo que es. No se ha criado en su seno. Pero sabe que es peligroso. Que viene a comérsela.
-Correcto de nuevo. Pero… ¿Sabe mami cuanto queda para que salga de caza el bicho raro?

 Salvaje volvió a exhalar aire ruidosamente

-El depredador está preparando la caza de la gran pieza. Está infectando hermanos tuyos y míos para hacerlo.
-¿Con que objetivo?
-Para… Divertirse. Es como el hombre. No sólo caza para comer, también disfruta cazando.
-Entonces… ¿Todo esto que está haciendo lo hace por puro gusto?
-No. También está descansando. Su viaje ha sido muy largo. Pero Madre sabe que ella es la única carne que le confortará del viaje. Cuando se canse de jugar… Atacará.
-Genial ¿Y cuanto queda para que se aburra?
-Madre Tierra es sabia, pero no lo sabe todo. Igual que tú tampoco puedes saberlo todo.

 Kafka se dio por aludido. Salvaje abrió los ojos. Los iris eran del mismo color plateado de sus cabellos.

-Hay que sacar los colmillos y afilar las garras. No sabemos cuándo vendrá el depredador, pero vendrá. Y no tardará en venir.

3 comentarios:

  1. Interesante... Todo muy interesante. ¡Tantas incógnitas aún por resolver!

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  2. Tú si que sabes como dejarnos con la intriga!!! Tengo ganas del siguiente xDD

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