lunes, 19 de marzo de 2012

Hooded Heroes #12

-¿A… Ayudita?

 Tesla empezaba asustarse. Una persona de ese poder e importancia podría ser capaz de cualquier cosa. No pudo evitar imaginarse haciendo cosas imposibles, como caminar sobre una cuerda encima del cráter de un volcán y cosas así.

 Aera miró a Van

-Llámale
-¿Ya? A estas horas estará dormido…
-Dile que vas de mi parte

 Van fue a levantarse resoplando pero una vocecilla desde la puerta le detuvo

-No hará falta que venga a buscarme…

 En la puerta del dojo apareció un niño pequeño. Tesla le echaba unos 8 o 9 años. Era rubio (con los pelos despeinados de recién levantarse) e iba vestido con un pijama blanco con dibujos de pajaritos.

-¿Qué haces así vestido?- riñió Aera
-¿Qué más da como vaya? Acabo de levantarme…- bostezó

 Tesla miraba al recién llegado interesado ¿Quién era este niño? Y lo más importante… ¿Qué hacía? Después de conocer a Aera cualquier persona podía ser una eminencia entre las paredes de la base.

-¡Estás en presencia de un Alto Mando de los Héroes Encapuchados! ¡Vístete como es debido!

 El niño pasó de Aera

-¡Por mí como si fueras la reina de Pajarolandia, yo no me quito el pijama hasta la comida!
-¡Estamos de invitados, compórtate! ¡Mira a Van! ¡El va vestido!
-Pero Van es Van y yo soy Épsilon.

 Aera resopló. Parecía que era habitual que el niño le hiciera esta clase de cosas.

-Bueno, da igual. ¿Tesla? Te presento a Épsilon, miembro de nuestra facción. También será tu entrenador.
-¿Este niño?- señaló incrédulo al crío -¡Si le saco por lo menos 10 años!
-La edad no es un factor importante para las gentes como tú y yo, Tesla. Conozco héroes que han salvado ciudades enteras con sólo 6 años y otros que se han pasado sin hacer nada hasta los 30. Yo misma soy muy joven comparada con el resto del Alto Mando.

 Épsilon se acercó a Tesla mientras hablaba con Aera y le clavó sus ojos pardos, inquisitivo. Por alguna razón intimidaba bastante.

-Eh… Esto… Hola, me llamo Tesla.
-Eres verde.
-¿Eh?
-¡Que eres verde!
-Sí, bueno, mi chaqueta es verde y mis pantalones…
-Me gusta el verde
-Ah… Vale
-Me caes bien. Me llamo… Bueno, no sé cómo me llamo. Pero todos me llaman Épsilon.
-Pues… ¿Encantado?- Tesla empezaba a perderse
-¿Qué tengo que hacer con él jefa? ¿Puré?- seguía sin quitarle los ojos a Tesla. Daba miedo.
-No Épsilon, eso es para los malos.
-¿Entonces pegamento?
-Eso te lo tengo prohibido
-¿Entonces qué?
-Necesito que lo lleves a “la zona Épsilon”

 Épsilon miró enfadado a Aera. Por alguna razón Tesla se sintió aliviado de que no le siguiera mirando.

-¿La zonaaa? ¡Tengo sueño y no he desayunado, no tengo ganas de llevarle a “la zona”!
-Épsilon, por favor… Te lo expliqué ayer…
-Pero… ¡Antes quiero churros con chocolate!

 Aera miró a los dos “espectadores” y juntó las manos en expresión de súplica. Van entornó los ojos, sabiendo lo que le venía.

-Asco de niño…
Plis!
-Vaaaale… ¿Melt, me llevas a la cocina?

****

 Miró sus manos. Estaba despierto. Pero no reconocía sus manos. Eran oscuras.

-No te preocupes, estás bien. Ahora debes trabajar…

 La voz provenía de su mente. Era como escuchar a tus propios pensamientos conspirando contra ti.

-¿Qué hay que hacer?
-Mira adelante…

 Estaba en lo alto de un edificio. El sol empezaba a iluminar la ciudad que había bajo sus pies. Muchas figuras iban de un lado a otro, comenzando su vida diaria. Su rutina.

-¿Quiénes son?
-Son insectos al lado tuya… No valen nada…
-¿Qué hago con ellos?
-Necesito que aplastes insectos… Para llamar a insectos más grandes…

 Algo se revolvió en su interior. Sentía como si un desconocido le dijese que no debía hacerlo.

-Creo… Creo que no debo…
-No hace falta que mates, sólo necesito que asustes, que llames la atención… ¡Vamos! ¡Destroza!

****

 Van y Melt reaparecieron a la media hora con churros y una bandeja llena de vasos con chocolate líquido. A Tesla se le caía la baba.

-Chocolate…

 Aera puso la mano frente a la cara del héroe

-¡No! ¡Tú no! ¡No debes comer durante el entrenamiento!
-Pero… Pero… ¡El chocolate es mi debilidad!

 Aera miró a Melt, incrédula

-Doy fe

 Sonrió maliciosa

-¡Mejor! ¡Así podré ponerte a prueba aún más! ¡A esa esquina! ¡Y que no te vea hacer nada!

 Tesla cerró los ojos y se mordió un dedo mientras se daba la vuelta para marchar a su “lugar de meditación”.

 Aera, Van, Melt y Épsilon comían churros sentados en el tatami. Tesla intentaba hacer lo posible por ni ver, ni oír y ni siquiera oler (tapándose la nariz). Pero era inútil. Ni se concentraba, ni ellos dejaban de hacer ruido, ni el chocolate dejaba de expeler ese aroma tan delicioso…

-Chocolate…- pensaba para sí -¡No! ¡Debo controlarme!

 Era horrible. Deseó que pronto se acabaran, antes de que su debilidad le pudiese.

 Al poco Épsilon se levantó y corrió hacia Tesla. Aera y Melt intentaron detenerle pero Tesla no lo oyó. Se le plantó delante con una enorme sonrisa. Antes de que Tesla pudiera preguntar nada le mostró, triunfante, un enorme churro ya mojado en chocolate.

-Es el último ¿Quieres?

 Tesla empezaba a querer al niño

-Si…

 Épsilon hizo caso omiso y se lo metió en la boca prácticamente entero ante la expresión de absoluta sorpresa de Tesla. Empezaba a odiar al niño. Mucho.

-Cho… co…
-¡Épsilon, huye!- gritó Melt. No lo decía en tono de broma.
-¡¡¡QUERIA MI CHOCOLATE!!!

 La electricidad estática hizo elevarse los pelos de Tesla como si tuviesen su propio viento. Épsilon salió corriendo.

-¡¡NO HUYAS!! 
-¡Épsilon, detrás de mía!- ordenó Aera.

 El niño se escondió tras la capa del Alto Mando. Tesla no veía nada, sólo veía chocolate. Se levantó y se lanzó a correr hacia dónde estaban los demás, preso de una furia absurda y un hambre atroz.

 Aera levantó la mano.

-¡Quieto ahí!

 Una onda de aire recorrió la sala y golpeó a Tesla en el torso. Cayó como si le hubiesen puesto una zancadilla.

-¡Épsilon, el sándwich!- A la orden de Aera el niño levantó las manos hacia Tesla y sus ojos se iluminaron sobrenaturalmente.

 Tesla intentó volverse a levantar pero entonces sintió como si algo invisible lo mantuviera fijado al suelo, como aplastándole. Se revolvió pero era imposible vencer la fuerza. Gritó de furia y empezó a calmarse. Resollaba.

 Aera se le acercó molesta.

-¡Eres demasiado dramático para todo! Resultas patético.

 Tesla le miró furioso

-¡Tal vez sea porque soy patético! ¡No todos pueden ser un Alto Mando como tú!

 Aera chasqueó los dedos. Épsilon captó la señal y levantó las manos. Tesla sintió como la misma fuerza invisible que le mantenía en el suelo ahora le cogía y le elevaba, como si fuese una mano gigante y él un muñeco. Aera le miró enfadada.

-¡Ni te atrevas a decir eso! ¡Tú eres tan fuerte como yo! ¡No hay especiales más especiales que otros! ¡Todos somos únicos a nuestra manera!

 Lo que decía Aera le recordaba mucho a lo que decía su padre

-Además…- añadió Aera con los ojos cerrados, autosuficiente -¡En los Héroes Encapuchados el puesto de Alto Mando se consigue por méritos, no por el poder que se posee! ¡Si tengo este puesto es por lo que hecho, no por lo que soy!
-¿Y qué has hecho tú?

 Se sonrojó levemente

-Bueno… Eso ahora no tiene importancia… ¡Es más! ¡Tú mismo has estado con un Alto Mando todo este tiempo y ni te has dado cuenta!
-¿Qué? ¿¿Quién??

 Señaló a Melt

-Ella

****

 Splitter cruzó el abismo subespacial y puso los pies en tierra firme. Era alguna clase de gigantesca biblioteca. Estanterías de gran altura llenas de libros y rollos cubrían las paredes, separadas por altas columnas que sostenían el techo, una bóveda de estilo gótico, como una catedral. El lugar respiraba antigüedad y, sin embargo, múltiples ordenadores llenaban las mesas de la sala y una maraña de cables recorría el suelo, amenazando con hacer tropezar a los que cruzasen por dónde estaban.

 Tras él, por la llama turquesa, llegaron Camaleón y Sergei. Este último trastabilló torpemente al salir.

-¡Diantres! ¿Cómo aguantáis esto? Es del todo… Oh, vaya…

 La vista de la biblioteca le hizo mudar. Silbó sorprendido.

-¡Vaya colección, chico! ¿Crees que está bien que esté aquí? Soy el enemigo y esto parece un sitio importante…
-Es importante, pero nuestra misión lo es más
-¿Qué es este lugar?
-La Biblioteca Encapuchada, el archivo secreto de nuestra organización. Su uso se remonta muchos siglos atrás y guarda información sobre todas nuestras actuaciones… Y secretos que no han sido revelados al mundo aún…
-En serio, me haces sentir como si no debiera estar aquí…
-Oye…- Splitter le miró molesto. Le resultaba raro estar riñendo a un científico respetable -Has trabajado en proyectos ultra-secretos, has conocido a super-héroes y has luchado contra criaturas del espacio exterior, creo que cualquiera de los secretos que hay aquí guardados te sabría ya a poco.
-No eres precisamente el más indicado para subestimar a los secretos de la Biblioteca Encapuchada, Splitter...

 La voz provenía desde detrás de unas mesas. Era femenina e infantil, de niña pequeña, pero estaba dotada de la firmeza que suelen poseer las voces de los políticos carismáticos, los líderes militares o las grandes eminencias científicas. Era como escuchar a la sabiduría hablar por la boca de una niña.

-¿Alto Mando Dorothy?

 Sergei se puso más firme que un palo al oír eso. Desde dónde provenía la voz salió una niña. Era rubia, con el pelo recogido en un imaginativo peinado de trenzas formando guirnaldas que evocaba épocas lejanas. Su vestimenta también era también “anacrónica”: un vestido color azafrán que parecía salido del siglo XIX y una capa de terciopelo del color negro de la corte española durante la época de la conquista de las Américas. Tenía un aire altivo y sus ojos turquesas estaban llenos de firmeza y sabiduría, igual que su voz.

-Veo que conservas parte de tu memoria…
-Me quitarían parte de la memoria, pero no la capacidad de aprender.

 Sergei levantó una mano, tímido

-Eh… Esto… ¿Alto Mando? ¿Usted?
-Sergei Kamensky me imagino…- el oír su nombre tan de repente le hizo dar un respingo -Me informaron de que vendrías. Toda información que puedas aportar del trabajo de Amanda Wayfinder será bien recibida.
-Esto… Si, señora- el señora le salió solo, pero le resultaba extremadamente extraño (y antirrutinario) dar tratamiento de jefa a una niña que aparentaba unos 9 o 10 años físicamente. -Un momento, ¿Sabe mi nombre completo?
-Soy la líder del área de Inteligencia de los Héroes Encapuchados.- Hablaba con los brazos detrás de la espalda. Parecía una parodia de un general. -Esta biblioteca es su centro y es la base de mi facción. Por lo tanto, seré la encargada de monitorizar vuestra búsqueda del laboratorio secreto de Amanda, además de dirigiros en la misma.
-Perfecto- cortó Splitter -Comencemos ya
-No seas impaciente, Splitter, recuerda lo que te enseñó Kafka. Antes necesito que vengáis conmigo- Se dio la vuelta e hizo una señal de seguirle en silencio.

 Sergei iba detrás del grupo con Camaleón. Iba hablando con ella por susurros.

-¿Oye, que edad se supone que tiene?

 Le miraron unas gafas cuadradas como las suyas desde el interior de la capucha.

-No lo sé… Tengo entendido que lleva viviendo desde hace mucho tiempo…
-Si lo que quieres es saber mi edad podrías habérmelo preguntado, Sergei…

 Ambos pegaron un saltito

-Perdón…
-No pasa nada. Supongo que estás poco acostumbrado.
-Bueno… Y ¿Qué edad tiene, entonces?

 Dorothy sonrió y siguió andando

-Perdí la cuenta hace mucho tiempo.

**** 

-¿Ella?- Tesla señalaba a Melt -¿Y qué ha hecho ella?
-¡Me hicieron cruzar millones de años luz para salvar tu planeta, ceporro, creo que he hecho bastantes “méritos”!
-¿Pero cuántos Alto Mando hay?
-5. Melt, Dorothy, Salvaje, Kafka y yo. A uno por continente, prácticamente.
-Vaya…

 Felino irrumpió en la sala

-¡Ey! ¿Qué se supone que estáis haciendo? ¿Desayunando?
-Estamos de entrenamiento, Felino…
-¡Pues canceladlo! ¡Y encended las noticias maldita sea!
-¿Qué pasa?
-¡Es Materia Oscura! ¡Ha atacado ya tres veces en la ciudad!

****

 La voz del presentador sonaba cansina. Todos miraban el televisor con los ojos muy abiertos.

-Se desconocen las motivaciones de este personaje y el cómo de sus capacidades. Se estiman ya unos 19 heridos, además de múltiples destrozos en tiendas y mobiliario urbano...

 Las imágenes mostraban cordones policiales intentando detener inútilmente una mancha negra. El ser extraño los empujaba prácticamente sin tocarlos.

-No parece Spencer… ¿Qué diantres es eso?
-...un videoaficcionado consiguió captar con su cámara esta grabación desde su casa, en la cual se puede ver al sujeto desde mucho más cerca de lo que han logrado nuestras cámaras…

 Un vídeo mal grabado y lleno de movimiento mostraba a una figura cubierta de una sustancia negra en medio de una tienda reventada. Tesla, Melt y Felino quedaron sin habla.

-Es…
-¿Yolok?
-¡Imposible!

7 comentarios:

  1. Lo imaginaba, Yolok tenía que terminar así o como rehén. ¡Y debe de haber algún alto mando de alcaesto para que mi antigua deducción tenga sentido, maldita sea!

    PD: ¿Biblioteca encapuchada? Eso de ahí es el Comedor Encapuchado, ahí están los Dormitorios Encapuchados y esta es la Entrada Encapuchada. Eso de ahí son cubos de basura. No están encapuchados porque ya habíamos gastado demasiada tela cubriendo las salas de la base.

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  2. Arceus!! No me esperaba ese final!! Ha molado ese capitulo!! Y la parte de Tesla y el chocolate es mortal. Me ha encantando!! Ha sido genialisima y me ha sacado la sonrisa que me hacia falta :)

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  3. Que guay soy, no dejo comer chocolate a Tesla. \O3O/

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  4. Es genial, el que Épsilon no quisiese sacarse el pijama me ha hecho reír, y mucho XDDD

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  5. Me he leído del tirón los 12 capítulos. ¡Tremendo! Que sepáis que me encanta esta historia y como avanza ;D

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  6. me encanta la historia! y tengo ganas de más. Ays, si yo pudiera ser capaz de continuar las historias que empiezo...

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  7. Me encanta el correctivo hacia Tesla de no probar el chocolate xDDD; por cierto la aparición de Yolok me parece muy acertada :D

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