domingo, 19 de febrero de 2012

Una de piratas - Diario de bitácora VI

Salimos de la cabaña y corrimos por el camino de la selva. A lo lejos se escuchaba un estruendo que cada vez se hacía más fuerte. Era una cascada. La tuvimos enfrente cuando cruzamos un puente de madera que conectaba un pequeño precipicio por el que pasaba el caudal de la cascada.

Al otro lado había una pequeña explanada con un par de casetas parecida a las del asentamiento. Tras los árboles se veían los raíles de vagoneta de la mira.



Continuamos por el único camino posible, pero por desgracia estaba cortado por un gran desprendimiento de rocas.

-¿¡Qué!? ¡NO!

Le dí una patada a la roca,con el único resultado de tener el pie dolorido.

-No tienen pinta de que vayan a moverse.-dijo Muddy empujándolas
-Pero podemos rodearlas.

Raak estaba mirando a través de un pequeño orificio que había entre dos rocas.

-Hay dos caminos al otro lado. Y parece que uno lleva a la mina.

Sabía por donde iban las ideas de Raak, así que eché a correr hacia el fuerte.

-¡No perdamos tiempo!

Tenía que darme prisa, la adivina había sido clara. No podía fallar, o todo se iría al traste.

Isabella se atrevió a romper el silencio cuando estábamos llegando al fuerte.

-¿Por qué tanta prisa de repente?¿Qué te ha dicho la adivina?

Me paré en seco.

-¿Recuerdas a aquel tipo que rescataste del agua?
-Cómo olvidarlo. -dijo con desdén.
-Pues bien, la adivina vio que se va a enfrentar solo a toda la tripulación del pirata que acaba de llegar a la isla.
-Pero... pero....
-Ya escuchaste lo que dijo la adivina sobre él.
-Es una locura. Tenemos que hacer algo.
-Dijo que pasados dos puentes hallaríamos al que con cabezonería lucha contra toda la maldad. Hemos cruzado uno, el de la cascada, el otro estaría tras la rocas.

Volvimos a correr de nuevo pasando por el exterior del fuerte. Las vistas eran espectaculares. En el barco de Gifte había movimiento, por lo que aún no habían empezado a buscar el tesoro.

Llegamos al pueblo y entramos en la casa que daba paso a la mina.

-Mira quién esta aquí.-dijo uno de los ex piratas nada más entramos. -¿Qué se os ha perdido por aquí?
-Pete, ¡necesitamos usar las vagonetas!

Conocí a Pete anoche, era uno de los piratas que había decidido trabajar en la mina, pero hacía de todo menos trabajar. Todos le habían puesto de apodo "El Gordo" por motivos evidentes que saltaban a la vista

-Sigo sin entender por qué te llaman El Godd..

Raak e Isabella le taparon la boca a Muddy antes de que terminará de hablar.

-El camino esta cortado pasada la cascada y el único modo de llegar al otro lado es usar la mina.
-¿Os pensáis que esto es para divertirse? También podéis dar la vuela a la isla, grumete.
-Pero es que no tenemos.....

Se echó a reír.

-¡Era broma! Seguidme.

Atravesó el pasillo y giró a la derecha. Había una pequeña escalera que llevaba al exterior.

La mina era al aire libre. Tenía ya una profundidad aceptable. Había mucha gente trabajando en ella. Los raíles daban una vuelta alrededor de toda la mina en los distintos niveles a los que estaban trabajando y luego se perdía bajo tierra.

-Impresionante.
-Me gusta que os guste.-dijo orgulloso.

La parte donde estábamos era una plataforma de madera pegada a la vía. Había también un par de grandes palancas.

-Ayudadme.

Pete estaba empujando una vagoneta por una vía auxiliar que conectaba con la principal. Le ayudamos y una vez la vagoneta estuvo en la vía todos nos montamos y Pete nos dio el empujón para que la vagoneta se pusiera en marcha.

-Pondré todas la vías para que podáis llegar. Vosotros agarraos bien.

Primero una pequeña bajada y una curva y una subida. Una vez arriba giró nuevamente y tras un pequeño traqueteo aceleró y empezó a bajar en círculos cogiendo más velocidad. Una recta, un giro y una nueva bajada hasta meternos bajo tierra.
En las paredes había antorchas que iluminaban la vía.

Volvimos a salir al exterior tras unos cuantos giros y la vagoneta empezó a subir a toda velocidad una alta cuesta. Parecía que no iba a poder subirla entera, pero justo cuando se iba a detener, un mecanismo la hizo subir.

Desde donde ya estábamos se podía ver gran parte de la isla. Se veía el camino que deberíamos haber seguido de no ser por la rocas. También podíamos ver una zona llenas de casas piratas, donde varios piratas parecían luchar uno contra otro.

-¡Allí!-les señalé.
-¿Crees que puede ser él?-preguntó Muddy.
Lo más probable.
-Chi-chi-chicos...¡Mirad! -nos avisó Raak asustado.

Todos miramos hacía delante y vimos que había llegado a la cima. Todo lo que nos esperaba era una pronunciada bajada hasta llegar al suelo para luego hacer un giro que parecía que iba a poner la vagoneta casi horizontal.

Empezó a caer, cada vez más veloz hasta que terminó la bajada, hizo el giro que casi nos tira a todos y tras un par de giros la vagoneta se detuvo.

Cuando nos bajamos, fuimos dando tumbo unos instantes. Seguimos el camino que salía de la mina y llegamos al camino que estaba cortado. Avanzamos por el puente, el cual pasaba sobre el lago, e iba a dar a un túnel excavado en enorme roca que dejó paso a otro asentamiento de casas hechas de piedra. Enfrente de estas había una pequeña ensenada con una playa y una multitud de restos de restos de barcos, y entre todos ellos, uno estaba en pie. Era negro como el carbón, con numerosos huesos que decoraban el casco. El mascarón era un enorme esqueleto que reflejaba horror en la cara. A ambos lados del barco, a la misma distancia había dos manos de esqueleto que sujetaban candiles encendidos. Las velas también eran negras.

Se escuchaban gritos de pelea.

-¿ Habéis visto este cartel?... Bienvenidos a la ensenada más conocida como La Guarida de los Piratas. -dijo Raak riéndose.
-No tenemos tiempo que perder con un cartel.

Corrimos hacia donde se escuchaban los gritos. Un grupo de piratas habían rodeado a uno. El del centro era Khemi.

-¡Conmigo no podréis!¡Jamás podréis con el temor de los mares del antiguo continente!

Todos se rieron.

-¡Tomaré eso como un desafío!

Se lanzó a por un par de piratas. Consiguió acabar con el primero fácilmente y se quedó con su espada. Al principio iba ganando, pero todos los piratas fueron a por él a la vez. Nos lanzamos a ayudarle luchando codo con codo los unos con los otros. Raak era muy habilidoso con el bo y era capaz de defenderse bien, siempre y cuando no se le escapara, cosa que sabíamos porque siempre soltaba un "¡Crap!" o "¡Waddacrap!". Muddy se escabullía por detrás de los piratas y acababa con ellos. Isabella se estaba enfrentado con un pirata que usaba dos espadas con las que estaba haciendo muchas florituras, hasta que paró, momento que aprovechó para darle una patada en la entrepierna que lo hizo caer al suelo desplomado. Me dispuse a luchar.

-¿Qué hacéis aquí?- me preguntó Khemi mientras luchábamos.
-¡Ayudarte! ¡Si no acabarás mal!

Ambos esquivamos el ataque de nuestro rival y con un rápido movimiento cambiamos de rival.

-¡No me hagas reír! ¡Puedo solo con esta morralla!
-¡No es eso lo que la adivina dijo!
-¿¡Qué adivina!?
-¡Cuando acabemos con esto te lo cuento!
-¡Vas a ver de lo que soy capaz!

Tras unos minutos de lucha acabamos con la mayoría de los piratas, los que quedaron salieron huyendo hacia el barco.

-¡¡Vencimos!!-dijimos todos menos Khemi en voz alta.
-No estés tan seguro.-dijo alguien saliendo del barco.

5 comentarios:

  1. Empiezo a captar las similitudes entre el parque de atracciones sevillano y la isla xD

    No sé como ha hecho Raak para montarse en eso. Yo me negaría en rotundo xD

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  2. El experto escritor sigue sorprendiendo con parádojicos giros de tuerca a la historia, termina ya la historia leñeee xDD que tengo ganas de leerla entera

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  3. Por cierto dos cosas: el viaje por la mina me marea asinque enhorabuena al igual que en una atracción de verdad xD, y la otra es que tienes una errata en el párrafo 2 al final: pone mira en vez de mina.

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  4. TERMINALA TERMINALA TERMINALA TERMINALAAAA YAAAAAA!

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